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El Romancero Viejo
El Romance del Prisionero

Versiones: 1 2
3 4

Versión 1
Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos"
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Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
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Versión 2 Cancionero de 1550
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Por el mes era de mayo -- cuando hace la calor,
cuando canta la calandria -- y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados -- van a servir al amor,
sino yo, triste cuitado, -- que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día -- ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla -- que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero -- ¡Déle Dios mal galardón!
Cabellos de mi cabeza -- lléganme al crovejón,
los cabellos de mi barba -- por manteles tengo yo,
las uñas de las mis manos -- por cuchillo tajador.
Si lo hacía el buen rey -- hácelo como señor,
si lo hace el carcelero -- hácelo como traidor.
Mas quien agora me diese -- un pájaro hablador,
criado fuese entre damas -- y avezado a la razón,
que me lleve una embajada -- a mi esposa Leonor:
que me envíe una empanada -- no de trucha, ni salmón,
sino de una lima sorda -- y de un pico tajador:
la lima para los hierros -- y el pico para la torre.
Oídolo había el rey, -- mandóle quitar la prisión.
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Versión 3
Cancionero de romances s.a. (apud Primavera)
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Por el mes era de mayo -- cuando hace la calor,
cuando canta la calandria -- y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados -- van a servir al amor,
sino yo, triste cuitado, -- que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día -- ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla -- que me cantaba al albor:
matómela un ballestero; -- ¡déle Dios mal galardón!
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Versión 4 Glosa de Nicolás Nuñez (siglo
XVI)
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Que por mayo era, por mayo,
cuando los grandes calores,
cuando los enamorados
van servir a sus amores,
sino yo, triste mezquino,
que yago en estas prisiones,
que ni sé cuándo es de día,
ni menos cuándo es de noche,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor;
matómela un ballestero,
¡déle Dios mal galardón!
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