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El Romancero Viejo
Romance de doña Alda

Versiones: 1 2

Versión 1
Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos"
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En París está doña Alda,
la esposa de don Roldán,
trecientas damas con ella
para bien la acompañar:
todas visten un vestido,
todas calzan un calzar,
todas comen a una mesa,
todas comían de un pan.
Las ciento hilaban el oro,
las ciento tejen cendal,
ciento tañen instrumentos
para a doña Alda alegrar.
Al son de los instrumentos
doña Alda adormido se ha;
ensoñado había un sueño,
un sueño de gran pesar.
Despertó despavorida
con un dolor sin igual,
los gritos daba tan grandes
se oían en la ciudad.
- ¿ Qué es aquesto, mi señora,
qué es lo que os hizo mal ?
- Un sueño soñé, doncellas,
que me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte,
en un desierto lugar,
y de so los montes altos
un azor vide volar;
tras dél viene un aguililla
que lo ahincaba muy mal.
El azor con grande cuita
metióse so mi brial;
el águila con gran ira
de allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma,
con el pico lo deshace.
Allí habló su camarera,
bien oiréis lo que dirá:
- Aquese sueño, señora,
bien os lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo,
que de España viene ya;
el águila sodes vos,
con la cual ha de casar,
y aquel monte era la iglesia
donde os han de velar.
- Si es así, mi camarera,
bien te lo entiendo pagar.
Otro día de mañana
cartas de lejos le traen;
tintas venían de fuera,
de dentro escritas con sangre,
que su Roldán era muerto
en la caza de Roncesvalles.
Cuando tal oyó doña Alda
muerta en el suelo se cae.
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Versión 2 Canionero de 1550
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En París está doña Alda, -- la
esposa de don Roldán,
trecientas damas con ella --
para la acompañar:
todas visten un vestido, -- todas calzan un
calzar,
todas comen a una mesa, -- todas comían de
un pan,
sino era doña Alda -- que era la
mayoral;
las ciento hilaban oro, -- las ciento
tejen cendal,
las ciento tañen instrumentos --
para doña Alda holgar.
Al son de los instrumentos -- doña Alda
adormido se ha,
ensoñado había un sueño, -- un sueño de
gran pesar.
Recordó despavorida -- y con un pavor muy
grande,
los gritos daba tan grandes -- que se
oían en la ciudad.
- ¿ Qué es aquesto, mi señora? -- ¿
quién es el que os hizo mal ?
- Un sueño soñé, doncellas, -- que
me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte -- en un desierto
lugar;
de so los montes muy altos -- un azor vide
volar,
tras dél viene una aguililla -- que lo
ahinca muy mal.
El azor con grande cuita, -- metióse
so mi brial,
el aguililla con grande ira, -- de
allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma, -- con el pico
lo deshace.
Allí habló su camarera, -- bien
oiréis lo que dirá:
- Aquese sueño, señora, -- bien os
lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo -- que viene de
allén la mar,
el águila sodes vos, -- con la cual
ha de casar,
aquel monte es la
iglesia -- donde os han de velar.
- Si es así, mi camarera, -- bien te
lo entiendo pagar.
Otro día de mañana -- cartas de
fuera le traen;
tintas venían por dentro, -- de fuera
escritas con sangre,
que su Roldán era muerto -- en la caza de
Roncesvalles.
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