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El Romancero Viejo
El Infante Arnaldos

Versiones: 1 2
3 4

Versión 1
Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos" |
¡ Quién hubiera tal ventura
sobre
las aguas del mar
como
hubo el infante Arnaldos
la
mañana de San Juan !
Andando
a buscar la caza
para
su falcón cebar,
vio
venir una galera
que
a tierra quiere llegar;
las
velas trae de sedas,
la
ejarcia de oro torzal,
áncoras
tiene de plata,
tablas
de fino coral.
Marinero
que la guía,
diciendo
viene un cantar,
que
la mar ponía en calma,
los
vientos hace amainar;
los
peces que andan al hondo,
arriba
los hace andar;
las
aves que van volando,
al
mástil vienen posar.
Allí
habló el infante Arnaldos,
bien
oiréis lo que dirá:
-
Por tu vida, el marinero,
digasme
ora ese cantar.
Respondióle
el marinero,
tal
respuesta le fue a dar:
-
Yo no digo mi canción
sino
a quien conmigo va. |
|
| Versión 2 |
¡ Quién hubiese tal ventura
sobre
las aguas del mar
como
hubo el conde Arnaldos
la
mañana de San Juan !
Con
un falcón en la mano
la
caza iba a cazar;
vio
venir una galera
que
a tierra quiere llegar.
Las
velas traía de seda,
la
ejarcia de un cendal,
marinero
que la manda,
diciendo
viene un cantar
que
la mar faía en calma,
los
vientos hace amainar;
los
peces que andan nel hondo,
arriba
los hace andar;
las
aves que andan volando,
nel
mástil las faz posar.
Allí
fabló el conde Arnaldos,
bien
oiréis lo que dirá:
-
Por Dios te ruego, marinero,
digasme
ora ese cantar.
Respondióle
el marinero,
tal
respuesta le fue a dar:
-
Yo no digo esta canción
sino
a quien conmigo va. |
|
| Versión 3 |
¡ Quién hubiese tal ventura
sobre
las aguas del mar
como
hubo el infante Arnaldos
la
mañana de San Juan !
Andando
a buscar la caza
para
su halcón cebar,
vio
venir una galera
que
venía en alta mar;
las
áncoras tiene de oro,
las
velas de un cendal;
marinero
que la guía,
va
diciendo este cantar:
-
Galera, la mi galera,
Dios
te me guarde de mal,
de
los peligros del mundo,
de
fortunas de la mar,
de
los golfos de León
y
estrecho de Gibraltar,
de
las fustas de los moros
que
andaban a saltear.
Allí
habló el infante Arnaldos,
bien
oiréis lo que dirá:
-
Por tu vida, el marinero,
digasme
ora ese cantar.
-
Quien mi cantar quiere oír
en
mi galera ha de entrar.
Tiró
la barca el navío
y
el infante fue a embarcar;
alzan
velas, caen remos,
comienzan
a navegar;
con
el ruido del agua
el
sueño le vencío ya.
Pónenle
los marineros
los
hierros de cautivar;
a
los golpes del martillo,
el
infante fue a acordar.
-
Por tu vida, el buen marino,
no
me quieras hacer mal:
hijo
soy del rey de Francia,
nieto
del de Portugal;
siete
años había, siete,
que
fui perdido en la mar.
Allí
le habló el marinero:
-
Si tú me dices verdad,
tú
eres nuestro infante Arnaldos
y
a ti andamos a buscar.
Alzó
velas el navío
y
se van a su ciudad.
Torneos
y más torneos,
que
al conde pareció ya. |
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Versión 4
Cancionero de romances s.a. (apud Primavera) |
¡ Quién hubiese tal ventura -- sobre las aguas del
mar
como hubo el conde Arnaldos -- la mañana de San Juan
!
Con un falcón en la mano -- la caza iba a cazar,
vio venir una galera -- que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda, -- la ejércia de un
cendal,
marinero que la manda -- diciendo viene un
cantar
que la mar facía en calma, -- los vientos hace
amainar,
los peces que andan 'nel hondo -- arriba los hace
andar,
las aves que andan volando -- en el mástil las face
posar.
Allí fabló el conde Arnaldos, -- bien oiréis lo
que dirá:
- Por Dios te ruego, marinero, -- dígasme ora ese
cantar.
Respondióle el marinero, -- tal respuesta le fue a
dar:
- Yo no digo esta canción -- sino a quien conmigo
va. |
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