AT OTO'S

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Site map

Site design by
gks design

WWW Pro-Ethics Pledge sponsored by the IWA

Best viewed at
1024X768 and above

Gustavo Adolfo Bécquer (1836 - 1870)

Rimas LXXVI - LXXXVII

LXXVI   LXXVII    LXVIII   LXXIX    LXXX 

LXXXI   LXXXII    LXXXIII   LXXXIV   LXXXV    LXXXVI   LXXXVII


El orden de las Rimas (números romanos) es el que fijaron los amigos de Bécquer en la edición de 1871. Los números en cifras árabes corresponden al orden en el Libro de los gorriones.
The roman numbering of the Rimas was fixed by Bécquer's friends in the 1871 edition of his poems. The arabic numbering corresponds to the order of the poems in the Libro de los gorriones.

LXXVI
74

            En la imponente nave

            del templo bizantino,

vi la gótica tumba a la indecisa

luz que temblaba en los pintados vidrios.

 

            Las manos sobre el pecho,

            y en las manos un libro,

            una mujer hermosa reposaba

sobre la urna, del cincel prodigio.

 

            Del cuerpo abandonado,

            al dulce peso hundido,

cual si de blanda pluma y raso fuera,

se plegaba su lecho de granito.

 

            De la sonrisa última

            el resplandor divino

guardaba el rostro, como el cielo guarda

del sol que muere el rayo fugitivo.

 

            Del cabezal de piedra

            sentados en el filo,

dos ángeles, el dedo sobre el labio,

imponían silencio en el recinto.

 

            No parecía muerta;

            de los arcos macizos

parecía dormir en la penumbra,

y que en sueños veía el paraíso.

 

            Me acerqué de la nave

            al ángulo sombrío

con el callado paso que llegamos

junto a la cuna donde duerme un niño.

 

            La  contemplé un momento,

            y aquel resplandor tibio,

aquel lecho de piedra que ofrecía

próximo al muro otro lugar vacío,

 

            en el alma avivaron

            la sed de lo infinito,

el ansia de esa vida de la muerte

para la que un instante son los siglos...

                                ***

            Cansado  del combate

            en que luchando vivo,

alguna vez me acuerdo con envidia

de aquel rincón oscuro y escondido.

 

            De aquella muda y pálida

            mujer me acuerdo y digo:

- ¡ Oh, qué amor tan callado, el de la muerte!

¡ Qué sueño el del sepulcro, tan tranquilo!

Top / Arriba

LXXVII
44

        Dices que tienes corazón, y sólo

lo dices porque sientes sus latidos.

Eso no es corazón...; es una máquina

que, al compás que se mueve, hace ruido.

 

Consta en el Libro de los gorriones,
pero no se publicó en las Obras.

 

Top / Arriba

LXXVIII
48

            Fingiendo realidades

con sombra vana,

delante del Deseo

va la Esperanza.

 

            Y sus mentiras,

como el fénix, renacen

de sus cenizas.

Consta en el Libro de los gorriones,
pero no se publicó en las Obras.

 

Top / Arriba

LXXIX
55

    Una mujer me ha envenenado el alma,

otra mujer me ha envenenado el cuerpo;

ninguna de las dos vino a buscarme,

yo de ninguna de las dos me quejo.

 

    Como el mundo es redondo, el mundo rueda;

si mañana, rodando, este veneno

envenena a su vez ¿ por qué acusarme?

¿ Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

 

Esta poesía fue tachada en el Libro de los gorriones.
Sobre otras versiones de la misma, véase el estudio
de Juan Mª Díez Taboada "Textos olvidados de
Gustavo Adolfo Bécquer: una nueva Rima  y una nueva
versión", Revista de Literatura, XLIII, nº 86, 1981, págs. 76- 83.

Top / Arriba

LXXX

 

            Es un sueño la vida,

pero un sueño febril que dura un punto;

            cuando de él se despierta,

se ve que todo es vanidad y humo...

 

            ¡ Ojalá fuera un sueño

            muy largo y muy profundo,

un sueño que durara hasta la muerte...!

    Yo soñaría con mi amor y el tuyo.

 

De Poesías inéditas de Gustavo Adolfo Bécquer
(escritas pocos días antes de su muerte),

"La Correspondencia Literaria", 16 marzo 1872.
Aparece con la indicación II por su relación
con la Rima LXIX.

 

Top / Arriba

LXXXI

Amor eterno

    Podrá nublarse el sol eternamente,

podrá secarse en un instante el mar,

podrá romperse el eje de la tierra

            como un débil cristal.

    ¡ Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón,

pero jamás en mí podrá apagarse

                la llama de tu amor.

 

De las Obras de Bécquer, 4ª edición, Madrid,
Fernando Fe, 1885, III, pág. 273

Top / Arriba

LXXXII

A Casta

    Tu aliento es el aliento de las flores,

tu voz es de los cisnes la armonía;

es tu mirada el esplendor del día

y el color de la rosa es tu color.

Tú prestas nueva vida y esperanza

a un corazón para el amor ya muerto;

tú creces de mi vida en el desierto

como crece en un páramo la flor.

De las Obras de Bécquer, 4ª edición, Madrid,
Fernando Fe, 1885, III, pág. 275.

Top / Arriba

LXXXIII

La gota de rocío

    La gota de rocío que en el cáliz

duerme de la blanquísima azucena,

es el palacio de cristal en donde

vive el genio feliz de la pureza.

 

Él [le] da su misterio y poesía,

él su aroma balsámico le presta;

¡ ay ! de la flor, si de la luz al beso,

        se evapora esa perla.

 

Poesía copiada del álbum de los señores de Tolache  y
enviada por José Gestoso Pérez al hispanista francés
Achille Fouquier (13 abril 1886); publicada en " La
Ilustración Artística", Barcelona, 27 diciembre 1886.

 

Top / Arriba

LXXXIV

 

        -Lejos, y entre los árboles

de la intricada selva,

¿ no ves algo que brilla por intervalos?

        - Quizá es una estrella.

                            ***

        Ya se ve más próxima,

como a través de un tul;

de una pequeña ermita arde en la lámpara...

        - No es de un astro la luz.

                            ***

        De la carrera rápida

el término está aquí.

        - ¡ Ah del mesón! Ni es lámpara ni estrella

la luz que hemos seguido. Es un candil.

 

De Poesías inéditas de Gustavo Adolfo Bécquer
(escritas pocos días antes de su muerte),

"La Correspondencia Literaria", 16 marzo 1872.

 

Top / Arriba

LXXXV

                                                                               En el álbum de la Sra. Doña ...

Solitario, triste y mudo

hállase aquel cementerio;

sus habitantes no lloran...

¡ Qué felices son los muertos!

 

Del Almanaque de El Mercantil Valenciano
para 1883,
pág. 95

 

Top / Arriba

LXXXVI

A todos los Santos

 

        Patriarcas que fuistes la semilla

del árbol de la fe en siglos remotos,

al Vencedor divino de la muerte,

           ¡rogadle por nosotros!

 

        Profetas que rasgasteis inspirados

del poorvenir el velo misterioso,

al que sacó la luz de las tinieblas,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Almas cándidas, santos inocentes,

que aumentáis de los ángeles el coro,

al que llamó a los niños a su lado,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Apóstoles que echasteis en el mundo

de la Iglesia el cimiento poderoso,

al que es de la verdad depositario,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Mártires que ganasteis vuestras palmas

en la arena del circo, en sangre rojo,

al que os dio fortaleza en los tormentos,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Vírgenes semejantes a azucenas

que el verano vistió de nieve y oro,

al que es fuente de vida y hermosura,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Monjes que de la vida en el combate

pedisteis paz al claustro silencioso,

al que es iris de calma en las tormentas,

            ¡rogadle por nosotros!

 

        Doctores cuyas plumas nos legaron

de virtud y saber, rico tesoro,

al que es caudal de ciencia inextinguible,

             ¡rogadle por nosotros!

 

        ¡ Soldados del ejército de Cristo!

                ¡Santos y santas todos!

Rogadle que perdone nuestras culpas

¡ a Aquel que vive y reina entre vosotros!

 

De los Cantos del Cristianismo. Devoccionario
de la Infancia y Álbum religioso.
Madrid, F.J. Sarmiento, 1868.

 

 

Top / Arriba

LXXXVII

 

        Aire que besa, corazón que llora,

águila del dolor y la pasión,

cruz resignada, alma que perdona...

                        eso soy yo.

 

        Serpiente del amor, risa traidora,

verdugo del ensueño y de la luz,

perfumado puñal, beso enconado...

                        ¡ eso eres tú!

 

Publicada por José Ortiz de Pinedo. "Hallazgo
literario. Una poesía inédita de Bécquer."
Nuevo Mundo, núm. 615, 19 de octubre de 1905.
Véase su estudio en Juan Mª Díez Taboada,
"Textos olvidados de G.A. Bécquer...", artículo
citado en la Rima LXXIX, 55, págs. 63 - 76.
Su conclusión es que "este poema parece ser
auténtico de Bécquer"(pág.67),

Top / Arriba


Todas las Rimas

Rimas I - XI   XII - XXIX XXX - XL  XLI - LI 
LII - LXV   LXVI - LXXV  LXXVI - LXXXVII     Some translations  
Resources - Recursos:
All things Bécquer -
Todo sobre Bécquer
Return to Top/ Arriba Miembro del Ring Poetas y Letras 
Vuelva a la página principal - Home

 

All Rights Reserved © 1997- 2007 Guia K. Monti

Disclaimer: These pages contain links to other Internet sites. These links are not endorsements of any products or services in such sites, and no information in such site has been endorsed or approved by this site.